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                                                        @ Eratia Copperfield

Desconocía cómo había llegado hasta aquel maravilloso lugar.  Recordaba haberse acurrucado entre las sábanas de su cama, tras tomar un vaso de leche caliente con un poco de canela y miel, y haberse quedado dormida en el confort de su habitación. Recordaba la nieve cayendo en pequeños copos que caían a desgana, como si no deseasen llegar al suelo donde se terminaría su liviana danza. Intrigada, se terminó de poner en pie, para percatarse de que estaba descalza y solo el corto camisón de topos blancos y fruncido canesú cubría su cuerpo. Sin embargo, no sentía frío y la hierba le cosquilleaba en los pies. Tampoco percibía el más mínimo vestigio de temor aleteando en su interior ni acechando en algún rincón.

El lugar era demasiado maravilloso para sentir miedo. Caminó entre los arbustos y alisos hacia el río.  Se detuvo un instante al descubrir que era poco más que un arroyo de escaso caudal por el que discurrían cristalinas aguas.  Se humedeció los labios, por un repentino deseo de saborearlas, y avanzó con cuidado por la ribera de piedras y cantos grises, y redondeados. Su risa escapó alegre de su garganta al entrar en el arroyo y sentir un agradable escalofrío recorrer su cuerpo cuando la fría corriente mojó su piel en su discurrir.

Se arremangó el bajo del camisón para poder acuclillarse y coger agua en el cuenco de una de sus manos, en tanto con la otra se aseguraba de no mojarse. Cerró los ojos al humedecerse los labios. El agua se deslizó por su garganta refrescando su cuerpo y saciando la sed. Era tan distinta al agua de casa…  Tomó varios tragos más por el simple placer de sentir su frescura.

Se vio reflejada en la tranquila superficie, y sonrió al ver cómo se distorsionaba constantemente por el tranquilo transcurrir. Se apartó un mechón de su cabello color miel del que tan orgullosa se sentía, y que enmarcaba su rostro solo unos dedos por debajo del mentón. Su madre había accedido a dejar que se cortase el cabello tal y como lo llevaba la cantante Taylor Swift en su video Blank Space, como regalo de su decimocuarto cumpleaños.

Se tensó unos instantes al escuchar que se aproximaban unos pasos procedentes de la otra orilla, con una ligera huequedad que se detuvieron. Alzó la vista emocionada por la posibilidad de ver de cerca un ciervo, como los aparecían en el video de la cantante.  Hasta entonces tan solo los había avistado en el zoo Chester de Cheshire.

De entre la vegetación emergió una alta figura dejándola sin habla. En su estupor, ella retrocedió, pero sus pies desnudos y húmedos resbalaron en las piedras y cayó sobre su trasero con una exclamación de asombro e incredulidad.

Frente a ella, se erguía un muchacho de edad aproximada a la suya. Sus cabellos castaños le caían sobre los hombros y el pecho desnudo… ¡desnudo! —se repitió incrédula y ligeramente ruborizada al advertirlo —de abdominales marcados y prietos y…. un asombroso pecho de caballo con delgadas y firmes patas… de caballo y… un cuerpo brillante tras cuya grupa se agitaba una cola larga…

Volvió a alzar la mirada hacia el rostro de la criatura que, tan perplejo como ella misma, la contemplaba con los ojos muy abiertos. Sus patas delanteras pisaron las piedras con nerviosismo antes de que, en su rostro de pómulos altos y nariz ligeramente achatada, apareciera una sonrisa.

Sus cascos entraron en el agua al avanzar en su dirección y ella le contempló incapaz de moverse o de retirar sus ojos de la figura que se acercaba. El joven centauro se detuvo finalmente junto a ella. Se pasó el hacha que llevaba en una de sus manos y que ella no había llegado a avistar antes, a la otra, y le tendió la que había liberado. Tras una breve vacilación, ella aceptó su ayuda.  Incluso de pie, sus ojos no sobrepasaban el equino lomo de él.

El chico deslizó los dedos por el cabello de ella para colocárselo tras una oreja, en un gesto algo torpe que, sin embargo, la estremeció de pies a cabeza, dejándola paralizada donde se encontraba.

Reseña de Dreams por la revista digital Submarino de Hojalata y el Club de Lectura Olga

Dejo el enlace por si deseas leer la valoración completa. ^_^

RESEÑA DE DREAMS – Revista Submarino de hojalata

CÓMO ES LA OBRA

​Dreams es un libro de fantasía de nueve capítulos; el tercero de Eratia Copperfield, en el que se sigue reconociendo el amor de esta autora a la Naturaleza (con mayúsculas) como madre y diosa de la vida.

Con Dreams redescubrimos los seres mitológicos de la Grecia clásica, pero en un contexto diferente y muy actual.

Por supuesto, como en sus dos anteriores libros, Eratia utiliza su característico estilo narrativo, de una gran riqueza léxica, haciendo uso de todos los recursos lingüísticos para mostrar al lector los detalles de un mundo fantástico, fastuoso y pleno.

Además, la autora no duda en utilizar, a veces, la técnica de suspense ralentizando las escenas para provocar la tensión necesaria ante la inminencia de una posible tragedia.

QUÉ ME HA PARECIDO

La narración de Eratia Copperfield es un placer para los sentidos y la imaginación.

La lectura de lo que contiene la trama es un auténtico disfrute, y en Dreams hace una demostración de un estilo artístico como el de un cuadro renacentista, tan profuso en detalles y tonalidades.

Es por eso que no sorprende que nos pueda sumergir tan rápidamente en un mundo de dioses donde la fastuosidad y el lujo campan sin límite al antojo de estos seres divinos.

Tampoco se puede dejar atrás las escenas de terror y angustia que Eratia Copperfield construye. Aunque, en Dreams se debe hacer una merecida mención a Eliudrae, la artista que ha materializado las magníficas ilustraciones que acompañan al relato todo el tiempo.

Catalunya

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