¡Nuevas Bibliotecas en Cornellà! Reencuentro con la Biblioteca.
- Eratia Copperfield
- 15 jun 2022
- 6 Min. de lectura
En este mes calurosísimo de Junio de 2022, el ayuntamiento de Cornellà de Llobregat, la ciudad que me ha dado acogida, espero que por mucho tiempo, ha inaugurado DOS nuevas Bibliotecas, que se añaden a las TRES que ya tenía. De modo que ahora cuenta con CINCO espacios en los que las personas amantes de la lectura, y de la calma para su ocio o trabajos de estudio, puedan disfrutar de ellos.
El sábado día 11, pude arrastrar a mi pareja (siempre cómplice o víctima de mis aventuras), para conocer la Biblioteca Clara Campoamor.

No voy a hablar de su arquitectura, porque ni soy experta ni me gustan las modernidades, de modo que bastará decir que es un edificio nuevo de una sola planta ubicado en la zona de La Fuensanta, cerca de Las Aguas, comunicado con el Parque del Canal de La Infanta. El espacio es abierto, muy luminoso, con espacios definidos y minimalistas y lugares en los que los lectores pueden encontrar su rinconcito para leer con tranquilidad. La zona infantil está apartada por completo de la adulta, con librerías adecuadas para que los peques puedan acceder a sus libros, distinguidos por edad, y con esas en las que poder comenzar su experiencia como lectores y realizar sus trabajos en equipo. Al otro lado del vestíbulo, está la zona adulta, con flamantes libros nuevos a la espera de ser explorados, y la sala de actos. Un gozo, la verdad. También tienen material audiovisual.
La atención fue maravillosa, respondieron a mis consultas, y sí, aproveché para dejar un ejemplar de la primera edición de «El Guardián de Neksis», autopublicada con Azur Editorial, a la espera de que les llegue la actual, publicada por Ediciones Passer.
Dejó el enlace por si os interesa leerla o adquirirla, porque es parte de una futura saga de cuentos juveniles (que no infantiles) narrados por un cuentacuentos en un mundo de fantasía.


Y por si la propia visita a tan maravilloso espacio no fuese suficiente, regalaban un libro a los visitantes*: L'Illa dels Tresors (La Isla de los Tesoros).

Una recopilación de cuentos inéditos para homenajear, como dice la sinopsis del libro, a las bibliotecas que se han abierto. En breve haré una reseña, porque promete ser un tesoro.
Me fui con ganas de volver, y por seguro que lo haré, tiene libros muy muy interesantes y que cuadran con mis gustos.
Al margen de esto, en el exterior habían organizado un cuentacuentos, fiesta, música, una charla... Pero el calor apretaba, y decidimos regresar a casita, que estaba algo más fresquita.
Te dejo enlace a Wikipedia para que conozcas a tan maravillosa mujer cuyo nombre han tomado para la biblioteca. Era extraordinaria abogada, escritora, política y defensora de los derechos de la mujer española.
El domingo le arrastré a la otra inauguración, a la de la Biblioteca Teresa Pàmies. Esta vez se nos unió mi adorada amiga Saku. Esta biblioteca la he visto crecer desde que era un solar, subir los cimientos y las controversias sobre qué estaban haciendo allí. No está tan apartada, me queda cerca de casa, y la zona, la necesitaba. Está en el área de Almeda, cerquita de la estación de Ferrocarriles Catalanes, de bares y de buses.

Dos plantas luminosas, y, sinceramente, me enamoré de ella. En la planta inferior ,nada mas entrar, encuentras la sala de actos, y la zona infantil. Para mi gusto le falta material, pero es de entender que cuando se tiene que repartir lo que se tiene, no se puede más. Seguro que irán incrementando las ofertas infantiles. Además, dispone de mesas para los peques.
De modo que, para arriba que tiramos los tres, a la zona de adultos.
Qué decir... libros nuevos, que nadie había abierto, ni tan siquiera movido de su colocación hasta que llegamos nosotros tres toqueteando todo lo que nos llamaba la atención. Tiene una muy buena colección de libros de autores actuales y de fantasía.
Pero lo que además nos robó el corazón, además de las mesas para trabajar con ordenador, fueron los espacios unipersonales para lectores.

Me olvidé en casa - estaba cargando - el teléfono móvil y tuve que recurrir a mi pareja, que no tiene mi sentido de "esto lo quiero yo" . (jeje, cuando lo lea, me dará un pescozón, pero es la verdad, de todos modos las fotos las hizo él y le quiero por ello) .
Volveré, no solo a hacer fotos a esos espacios de lectura, porque tienes que verlos, vas a querer ir aunque estés lejos. Es que quiero pasar tiempo en ellos, leer sus libros, y aprender .
Cuando nos quisimos dar cuenta, la sala de actos estaba a reventar de audiencia. Tampoco estaba mi libro. Aquí no dejé ninguna primera edición. Los recepcionistas parecían muy agobiados por la afluencia de gente y no quise atosigarles. A fin de cuentas, voy a volver.
Ir de eventos con el calor horrible que está haciendo estos días, es aberrante, de modo que, después de recorrer todas y cada una de las secciones, remover libros que nos llamaban la atención, hicimos una discreta retirada y cada mochuelo se fue a su olivo.
Dejo aquí el enlace de wikipedia por si quieres conocer la historia de esta fabulosa activista política, periodista y escritora española, en lengua catalana y lengua castellana.
Y llegó el lunes. También arrastré a mi vict... digo, a mi pareja. Con tanta visita, teníamos pendiente ir a la Biblioteca que está cerquita de mi casa, La Central. Como tal, la variedad de libros, de antigüedad de los mismos y la variedad, es notable. ¡Son tres plantas !! ¡TRES!. Espacios abiertos. Huequecitos para lectores que no quieren ser molestados (no supera a la de Teresa Pàmies, lo siento. ), ordenadores disponibles que se pueden reservar, mesas para trabajar sin molestias... y tooooda la colección de Stephen King.
No dudé, ni dudó . Nos hemos hecho socios de la red de Bibliotecas, he cogido «Doctor Sueño», de Stephen King, y voy a volver muchas, muchas, muchas veces.
Lo cierto es que hacía muchos años, tantos que ni recuerdo, que no ponía los pies en una biblioteca. Desde que se comenzó con internet, tarifa plana y el acceso al material de investigación que necesitaba para mis libros, estaba a un clik de tecla. El cambio que he notado en la concepción de la biblioteca ha cambiado tanto, que siento el desplome de los años sobre mí. Una biblioteca, cuando yo iba (tengo mis añitos, soy de EGB) , estaba repleta de pasillos de estanterías, donde los libros actuales brillaban por su ausencia, donde la fantasía no tenía lugar, y el silencio reinaba por opresión. Mesas enormes, con una columna de lámparas sobre ellas, te separaba del otro estudiante que se sentaba delante de ti porque no le quedaba otra. Sin intimidad real.
Tampoco es que fueran medievalistas, pero sí que seguían un poco ese concepto de almacenaje. Me desconcierta el nuevo concepto, y si además están esos espacios de intimidad, me encanta.
De la Central no hice fotos. Me quedé loca de felicidad con lo que vi, tanto que ni pensé en fotos. Pero como volveré, las haré y actualizaré este momento.
Y... si te lo estás preguntando, tampoco estaba mi libro, pero lo estará porque aquí volví a dejar un ejemplar de la primera edición que se llevaron en un carrito, junto con otras donaciones, para archivar.
Me faltan dos, lo sé, pero es que todavía no he ido, aunque iré. Tengo que conocer estas joyas de mi ciudad. Y reabriré este artículo para incorporarlas, o haré una segunda parte. Según me inspire.
Te preguntarás, tal vez, que por qué estoy pesada con "no está mi libro". El caso es que cuando hice la presentación en el maravilloso recinto de El Castell, dejé varios ejemplares, uno por biblioteca. Así que ir , y no verlo... nyah.
Y.. hasta aquí mi aventura bibliotecaria de junio.
Gracias por leerme, gracias por seguirme, ¡y por haber llegado hasta aquí!
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* No uso lenguaje inclusivo, soy de la vieja escuela y de arraigadas costumbres que no abandonaré. Considero que cada cual es feliz con el género gramatical que prefiera, pero yo soy feliz escribiendo con la gramática que aprendí de niña. Respeto a las personas, y por lo mismo espero que me respeten como persona, y para mí, el lenguaje, como novelista, y con lo que les costó a mis profes que aprendiera, es sagrado. Respeto, respeta, y como se suele decir, es mi casa y escribo como quiero.






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