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Bibliotecas de Mi ciudad (2)

  • Foto del escritor: Eratia Copperfield
    Eratia Copperfield
  • 29 jun 2022
  • 4 Min. de lectura

La pasada inauguración de 2 Bibliotecas en mi ciudad, me ha hecho regresar a ellas.

Es innegable la gran, enorme, diferencia entre la estética de las bibliotecas actuales a aquellas a las que yo acudía, ahora parece una eternidad, para estudiar o recopilar información para un trabajo escolar.

Eran grandes, con enormes mesas confrontadas y una pequeña luz suficiente para que vieras lo que tenías en tu mesa, y gracias. Numerosas filas de estanterías repletas de libros, la mayoría con muchos años en sus lomos. Encontrabas de todo, menos literatura actual.

Ahora son espaciosas, luminosas, con muchas menos estanterías, aunque bastante más variedad de libros actuales. Ya no dan miedo cogerlos, ya que el 99% son muy nuevos, forrados, y la filosofía para acoger a los visitantes es diferente. Hay menos mesas de trabajo, pero ofrecen ordenadores para realizar esos trabajos.


También hay rincones con mullidos asientos que te invitan a acomodarte y quedarte a leer. Y algún día aceptaré esa invitación, aunque todavía no soy de quedarme en casa ajena. Jaja.


El haber terminado los estudios, la ausencia de los géneros literarios que me atraían, la ausencia de libros de la temática que me interesaba, fue lo que me alejó de esas maravillas del conocimiento. Además, cambié de vivir en pueblo, a vivir en ciudad, y descubrí El Mercado de San Antonio, si no lo conoces, te diré que es un gran mercado que existe en el Barrio de San Antonio, en la ciudad de Barcelona, y donde los domingos se tranforma en una enorme tienda de libros, cómics, colecciones, videos, etc. Aquí encontré tanto temática como géneros, y como ya no tenía que preparar trabajos escolares, no volví a pisar una biblioteca. Eso, junto con que trabajaba y me quedaba con algún dinerillo para gastos personales, que, dicho sea de paso, se esfumaba en una de esas visitas al

mercado, de las que regresaba con cuatro o cinco libros. Eran grandes tiempos.



El caso es que cerca de mi domicilio está la Biblioteca Central de la ciudad. Así que, arrastré a mi pareja. Tiene tres plantas. En la entrada está la recepción y la sala de actos. Hay máquinas para dejar el libro prestado y para realizar la retirada. Aunque también te atenderás unas personas muy atentas y profesionales. Y permiten hacer donaciones de libros.

En la primera planta se encuentra la zona infantil/juvenil.

He hecho una rápida exploración pero reconozco que yo me fui a la siguiente planta. Es muy espaciosa, tiene gran variedad literaria tanto en novela como en temas técnicos. No hay muchas mesas, pero si no tienes ordenador, puedes reservar uno.









Y es en la segunda planta donde encontré un tesoro. ¡Tienen a Stephen King! Llevaba una eternidad sin poder leer nada ya que me faltaba tiempo por estar al 100% dedicada al negocio que cerró el Covid-19 a principio de 2021, y por no tener ingresos personales, tampoco podía adquirir libros. ¡Ya puedo leer hasta hartarme!

No, no caí en la cuenta de la existencia de las bibliotecas antes, y además, como antes he dicho, mi recuerdo de una de ellas, era de "carca".

Y siendo una fan de Stephen King, que además fue mi primer amor en la fantasía (Ojos de Dragón) y en el género de terror, no pude por menos, que estrenar mi flamante carnet de biblioteca, que con una de sus obras. No fue fácil decidirme, pero recordé que en el grupo de Twitter en el que me gusta moverme, habían hablado de él.

De modo que lo cogí. Y me fui con él más feliz que una niña con su juguete.

Nunca en mi vida se me hubiera ocurrido pensar que una biblioteca me haría tan feliz.


Ya lo he leído, y estoy pensando en estrenarme con una reseña. Nunca he escrito una, tampoco nunca pensé que pudiera hacer algo así, Después de todo, «quién soy yo para opinar sobre el trabajo de un maestro». Pero de un tiempo a esta parte, siento muchas inquietudes, tengo mucho tiempo, y algo más de criterio. Y además tengo este rinconcito llamado Blog, que me insistieron que debía hacer para darme a conocer como novelista.

Así que iré subiendo mis inquietudes de las lecturas que haga, aquí, en intimidad, sin molestar a nadie, pero también, sin que nadie me pueda decir «niña, no digas eso».

A veces me pregunto cómo sería a estas alturas, si no hubiese crecido escuchando esas indicaciones : «niña, no digas eso», «niña, cállate que tú no sabes», «niña, no hables así».


Y ... gracias por leerme, porque por el momento, nada más añadiré. Tengo que organizar las ideas para ¡hacer una reseña!

Si no me conoces todavía, estoy en Facebook (como autora y como gruñona, dependiendo del perfil en el que me busques), en Instagram (aunque aquí soy poco comunicativa, me da miedo esa plataforma) , y Twitter (aquí soy más mona y comunicativa).

Y si me conoces por alguno de esos medios, o en persona, ¡salúdame!


Hasta aquí por hoy. Un gran besote a ti que lees mis locuras.

¡Feliz día!





 
 
 

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